La culpa es del jefe o cómo el liderazgo puede destrozar la cultura innovadora

La crisis que venimos sufriendo desde 2007 ha dejado muchas heridas. Algunas muy tangibles, como el paro, la destrucción de empresas o los problemas sociales.

Las conocemos, salen todos los días en los periódicos.

Pero hay otro más intangible que me estoy encontrando con mis clientes en los últimos meses.

Las empresas que antes innovaban quieren volver a hacerlo pero no pueden.
¿Por qué? Porque las personas que trabajan allí no están dispuestas a innovar ni tienen ganas.
¿Por qué? Porque durante los años de la crisis les han cambiado las prioridades
¿Por qué? Porque había que sobrevivir. Sólo importaba el corto plazo y el dinero que había en la caja.
Y la innovación no ayuda al corto plazo.
Cuando alguien venía con una idea, su jefe directo (bajo instrucciones de su jefe superior y el resto de la cadena organizativa), le decía, “esa idea está muy bien, pero ahora céntrate en “tu trabajo”. Lo que necesitamos es vender lo que tenemos, para pagar las nóminas, que no tenemos dinero en caja” .

Y de repente, culturas innovadoras en las empresas se han reorientado hacia la supervivencia: vender como sea, tirando los precios y producir lo más barato posible, también como sea y dónde sea.

La culpa de esta situación es del jefe.

No del mando intermedio. Sino de la alta dirección.

Del liderazgo.

Porque el liderazgo es el responsable de impulsar la cultura innovadora en las organizaciones.

O de destruirla.

Para mí, innovar depende de dos cosas: actitud y metodología.

Puedes tener el mejor sistema de innovación del mundo. Incluso tener certificados de innovación externos.

Pero como no tengas actitud, no tendrás resultados.

Y la actitud empieza por el liderazgo. Tienes que querer innovar. Y demostrarlo con hechos:
•    Dedicando tiempo de los directivos a la innovación,
•    Considerándola un área más de la empresa
•    Implicando a toda la organización en innovar, comunicando
•    Asignándole recursos humanos, materiales y financieros suficientes
•    Planificando su trabajo y midiendo sus resultados

Sólo así el liderazgo volverá a ganar credibilidad, a demostrar su compromiso y a reconstruir la cultura innovadora que algunas decisiones enfocadas en el corto plazo, se llevó por delante.

Quizás realizar el diagnóstico de cultura innovadora de AEC es un buen primer paso para reconducir el barco, ¿no crees?

Ángel Alba Pérez. CEO, Innolandia.es